Amor en Marsilio Ficino: La suma de cuerpo, alma y espíritu aéreo.

September 15, 2018

Para el renacentista Marsilio Ficino, traductor y comentarista de los diálogos de Platón, el amor era la suma del cuerpo y el alma a través de lo que él llamaba un "espíritu aéreo".  Hoy en día, pensar sobre este "vapor" nos puede ser útil para comprender el amor no como un objeto sino como un campo situacional donde se podría ir dando ( o no), en función de la interacción,  el diálogo y la apertura incluso con aquellos que son completamente ajenos a las creencias individuales, las orientaciones sexuales, o los planteamientos religiosos o políticos de cada unx.  

 

Aquí os dejamos una entrevista completa (vídeo y extractos de la entrevista ) realizada por Iván San Martín de la Revista de filosofía Gnosia y Natalia G. del Moral Ruiz, maestra de historia del arte, donde hablan del amor en la antigüedad griega y el renacimiento y en concreto del significado del amor para Platón y Marsilio Ficino. 

 

Además os recordamos que dentro tendremos el primer taller First dates donde exploraremos estas ideas de una forma lúdica y práctica para pensar juntos sobre el tema.  Aquí el evento. 

 

 

 

 

— El amor fue sin duda uno de los grandes temas de la antigüedad griega y también en el Renacimiento. ¿Qué relación encontrarías en la manera como abordaron el amor el ateniense Platón y el renacentista Marsilio Ficino?

 

Me gustaría comenzar por recordar que el florentino Marsilio Ficino (1433-1499) fue una figura fundamental en el Renacimiento italiano, pues tradujo todos los diálogos platónicos, logrando que prácticamente se volviera el “libro de cabecera” de muchos de sus contemporáneos. No se conformó con leer y traducir de manera fidedigna El Banquete y demás diálogos platónicos, sino que les añadía comentarios que revelaban su pensamiento.

 

— ¿Incluyendo el tema del amor?

 

Claro, eso fue particularmente enriquecedor para el caso del amor; en su texto sobre El Banquete siguió la misma estructura de los invitados originales que planteaba Platón, pero al final incluyó ciertos remedios que estaban en boga, pues entendía el amor como una enfermedad. Uno de las usuales medicinas consistía en realizar sangrías a los “pacientes”, sobre todo cuando esta enfermedad era producto de un amor no correspondido, pues lo consideraba como un padecimiento en los dos sentidos, tanto en el nivel físico-corporal como en el nivel anímico

 

— Suena lógico, pues Ficino era médico de profesión.

 

Precisamente por eso, como médico trataba de dar una solución para “re-establecer la salud” en esos dos aspectos. El puente conductor en que se basaba su propuesta filosófica era la existencia de un “espíritu aéreo”; en su texto De Amore lo definía como un vapor muy sutil y transparente, que viajaba por todo el cuerpo al ser bombeado por el corazón y que lograba que funcionara todo nuestro sistema circulatorio. Por ello, si estábamos “enfermos de amor”, de un amor no correspondido, las sangrías ayudaban porque extraían la “sangre enferma”. Con ello se le daba oportunidad al organismo para que renovase la sangre y así el espíritu aéreo podía estar en óptimas condiciones para vincular al cuerpo y al alma.

— Interesante solución médica para el tema del amor…

Hacía también otras recomendaciones puntuales, algunas muy simpáticas vistas desde la lejanía del tiempo, pero que provenían de aplicar un sentido común; por ejemplo, si te encontrabas frente al ser amado, recomendaba evitar todo contacto entre los ojos porque, de lo contrario, podrías volver a recaer, lo cual podríamos aplicarlo a la actualidad, pues por ejemplo, si vas caminando entre estos maravillosos patios del Claustro y te encuentras al ser amado, mejor evitar mirarlo a los ojos y seguir de frente.

 

— Podríamos decir que intentó conciliar alma y cuerpo unidos, en este caso, por el sufrimiento del amor ¿pero aplicarían sus conceptos para todo tipo de amor?

Platón diferenciaban dos tipos de amor, pues en El Banquete se mencionan a dos Afroditas como diosas del amor: la Afrodita Urania, quien es aquella que tendía al cielo y a lo esencial, es decir, al mundo de las Ideas, entendido como un amor que generaba virtud exclusivamente entre varones, pues se trataba de un amor intelectual; mientras que el amor de la Afrodita Pandemia, quien era hija de padre y madre, aludía a un amor del que nadie se podía escapar, pues su finalidad era la generación de la vida, es decir, fundamentalmente la descendencia. Estas ideas fueron puntualmente retomadas por Ficino pues, efectivamente, estos dos amores eran generadores, como el de Pandemia en el plano de la descendencia, más inmediato y terrenal, perteneciente al mundo sensible.

 

— ¿Biológico, acaso?

 

Sí, aunque igual de fructífero que el otro amor, el de Urania, quien se encargaba de generar proyectos, ideas, belleza, es decir, para poder aspirar a algo que perdurase más allá de las cuestiones generacionales. A partir de aquellas ideas platónicas, Ficino le añadió un matiz, al tratar de encontrar un balance a través del “espíritu aéreo”, proponiendo así una concepción tripartita entre cuerpo, alma y “espíritu aéreo” en el ser humano. Además, estos vapores se vinculaba a su vez con el espíritu del cosmos – algo que también estaba presente en el Timeo de Platón– pues Marsilio incluyó también toda la corriente astrológica en la que estaba inmerso, es decir, la influencia de los astros en el ser humano y la necesidad de tener la carta astral, para así estar en correspondencia con los planetas y tener – como decía en su texto De Vita– larga, una vida larga, saludable y en armonía con los astros.

 

— ¿Una perspectiva que acaso recogía la herencia medieval de los textos herméticos?

 

Efectivamente, pues también tradujo el Corpus Hermeticum, además de la lectura de los oráculos caldeos; entonces, si pensamos en el ambiente renacentista, sería como – por decirlo coloquialmente– una gran “ensalada” de muchas corrientes antiguas y diversas que Ficino pretendió conjuntar y armonizar.

 

— ¿En eso radicaría una de las aportaciones de Marsilio Ficino en torno al amor?

 

Es un autor fascinante que valdría la pena leerse desde cualquier época.

 

— Y para terminar, si bien el amor fue producto de análisis filosóficos en el pasado ¿por qué considerarías que actualmente sigue siendo un tema relevante para la Filosofía?

 

Creo que es un asunto fundamental y plenamente vigente. Si regresamos a las raíces griegas, pues filos-sophia significa amor a la sabiduría, es decir, estaría estrechamente vinculado a la aspiración de poder conciliar las diferencias entre los seres humanos, de tender puentes de diálogo; en esto la Filosofía tendría mucho que aportar a las difíciles situaciones que estamos viviendo hoy en día, en todos los planos, entendiendo al amor no sólo como un “vapor” que fluye en el cuerpo – como diría Ficino: que está rarificado o que está en salud– sino, al amor como el campo donde se puede efectivamente dialogar con el otro que es completamente ajeno a tus creencias, a tus orientaciones sexuales, a tus planteamientos religiosos o políticos: el otro es tan digno de respeto como tú. Creo que ese sería un terreno muy fructífero y vigente en términos de diálogo filosófico a partir del amor.

 

 

 

Textos de interés recomendados por Iván y Natalia,  a los que les damos las gracias por las recomendaciones y por compartir la entrevista. 

 

Libro: El Banquete de Platón. 


http://filosofia.en2sp.com/historia2-1/04_banquete_(simposio)_platon_dialogosIII).pdf

 

Libro: De amore de Marsilio Ficino


http://esteticayfilosofiadelarte.es/Estetica/Obras/Estetica/Ficino_Sobre_el_amor.pdf

 

Libro: Arqueología de los medios. Siegfried Zielinski. 

 

 

 

 

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