Pensar con el Chuyma

Actualizado: 7 dic 2021

CHUYMA.


"Lo que enseñan las montañas. En los andes también se diferencia el pensar con la cabeza y el pensar con el pecho, pensar con el chuyma decimos. Pero no nos referimos al pensar emotivo, lo que se dice desde el corazón, sino a otro tipo de no cerebralidad, un tanto emotiva pero no solo eso. El chuyma es el complejo que une al corazón con los pulmones, al latir (el bombeo de los fluidos y los nutrientes ) con el respirar (la ventilación, la oxigenación de todas las partes). Pensar con el chuyma es trabajar con estos dos atributos, observar y dilucidar al mundo desde éstas dos cualidades que nos emparentan con los ríos y los vientos, con las peñas de las montañas y los brotes de la naturaleza (como dice la canción «de las peñas brota el agua, de los árboles el viento»).

La música de la sikureada, en tanto posible técnica de meditación (de acceso a la calma, a la sabiduría y a su éxtasis) y de comunión con el todo, puede ser un útil ejemplo de la expresión del chuyma. Allí el bombo refleja los latidos del corazón, que a su vez remeda el golpe del rayo, y el ritmo de los pasos del andar, del fluir. Y allí el viento de nuestro chuyma, en los tubos del siku, se hace uno con el viento del mundo que es el respirar de las montañas. Por eso antes se subía a componer las tonadas en la alta montaña; donde se escuchaba al viento, quien daba las primeras notas, y se le contestaba, uniendo su sentir con el sentir de nuestra comunidad que va con nosotros.

Pensar con el chuyma es un modo de pensar sensible, sensitivo, por tanto emotivo, pero es también un pensar fuerte, determinado, con arrojo. Un pensar con el fluir del aire y con el ritmo de los latidos. En la práctica se trata de una racionalidad intuitiva que trata de comulgar el sentir interno con el sentir externo; que trata de observar y decidir callando el diálogo exclusivamente interno de la racionalidad calculadora. En todo caso no es un pensar solitario, es un pensar acompañado con la deriva. Pero no abandonándose a la deriva, sino en comunión con esa deriva universal que es la secreta voluntad que hermana a todas las cosas. Se trata de sentir antes que calcular y de escuchar u observar a esa naturaleza que está tan fuera como dentro de nosotros".

De las reflexiones Chuyma, Enero 2017.

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